Preguntas Frecuentes

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Preguntas Frecuentes - FAQ

 

 

Colposcopia ¿que es?.

 

La colposcopia es una prueba que permite ver de forma ampliada la superficie del cuello del útero o cérvix. Sirve para identificar de forma precoz posibles lesiones que se sabe que son precursoras de un cáncer o lesiones ya cancerosas.

 

También permite tomar biopsias de las zonas sospechosas para estudiarlas posteriormente en el laboratorio, o extirpar estas lesiones solucionando así el problema.

 

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Colpoperinorrafia.

 


El cistocele (vejiga baja) y el rectocele (recto bajo) son dos entidades muy comunes en mujeres mayores a 45 años. Muchas mujeres a veces no saben que presentan algunos de los síntomas. Entre los más comunes están: la sensación de pesadez en la vejiga, sensación de una “pelotita” en la vagina, a veces protruye una “pelotita” la cual se puede sentir cuando la persona se baña o se limpia la zona vaginal, en casos puede molestar durante la relación sexual.

 

Los factores de riesgo para padecer de cistocele o rectocele son: mayores a 45 años, embarazos previos, esfuerzo físico, estreñimiento, entre otros.

 

Tanto el cistocele y el rectocele son procesos progresivos que tienen a empeorar con el tiempo y esfuerzos que haga la paciente.

 

La Colpoperinorrafia es una cirugía diseñada para corregir estos defectos de la pared vaginal o rectal, para mejorar los síntomas y calidad de vida de las pacientes que lo padecen.

 

 

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Labioplastía.

 

La Labioplastía se puede catalogar dentro de lo que se denomina cirugía íntima. Hoy en día, cada vez importa más la estética, por regla general, son las mujeres las que más se preocupan por este aspecto. Eliminar  las arrugas, reducir las marcas de expresión o corregir las ojeras, son algunos de los tratamientos que se utilizan para mejorar nuestro aspecto. En cambio, en los últimos años la preocupación por las zonas intimas ha ido en aumento, las mujeres  quieren tener su vagina lo más estética posible. Ante esta necesidad nace la Labioplastía, lo que permite intervenir los labios de los genitales femeninos con el fin de lograr satisfacer las necesidades de la paciente.
Esta intervención esta demanda por mujeres de todas las edades, que pueden ver en la Labioplastía una solución a sus problemas más íntimos. Estos problemas, pueden surgir, debido al parto, tratamientos con hormonas, sobre esfuerzos, o un componente genético que por regla general se va desarrollando con la edad, haciendo a la mujer sentirse con menos confianza, lo que puede provocar daños en la autoestima y en definitiva, mal estar general.


Existen dos tipos de intervenciones dentro de la Labioplastía:


-Reducción de labios Menores: Con el paso del tiempo los labios menores han ido perdiendo su forma y volumen habitual, y se procede a volverse a su tamaño origen con el fin de recuperar su componente estético.


-Aumento de labios Mayores: En estos casos se procede a inyectar en la mayoría de las ocasiones grasa con el fin de aumentar su tamaño, al igual de todos los tratamientos estéticos, mejorar su aspecto.


Es frecuente que en las clínicas especializadas se oferten los dos tratamientos, siendo el cirujano, quien marque cuál de los dos procedimientos va a satisfacer mejor la demanda del paciente, en base del estado previo a la cirugía de la zona intima.


Cada paciente requiere un estudio personalizado, los  tipos de piel, las posibles reacciones de nuestro organismo en caso de las inyecciones en los labios mayores, o el propio estado de la zona íntima y la causa de haber llegado a dicha situación, servirá para que el cirujano tome la mejor decisión en cada caso.


Intervención. La Labioplastía que va destinada a reducir los labios menores, es la más frecuente. En estos casos, las mujeres suelen presentar unos genitales de un mayor tamaño del que desearían, o desigualdad en los mismos, estos problemas tienen una solución rápida y efectiva en la cirugía.


Por lo general las mujeres  que se someten a una Labioplastía, muestran un alto grado de satisfacción y afirman que recuperan autoestima y confianza en si misma.
El procedimiento es sencillo, se utiliza anestesia local. La duración oscila según cada caso entre 30 y 40 minutos.

 

Se comienza con una incisión de forma que se elimina tanto la mucosa y sustancias que componen el exceso de volumen como la piel sobrante, posteriormente el cirujano procede a cerrar la incisión. Tras la operación la paciente recupera un aspecto mucho más estético, tenso, y juvenil en su zona intima. Por regla general, no suele a haber pérdida ninguna de sensibilidad, y se consiguen resolver problemas muy incomodos, a la hora de utilizar cierto tipo de prendas, o realizar algún deporte o ejercicio físico.

En el  caso de que la paciente desee un tratamiento para los labios mayores, el cirujano, procederá a inyectar  en la zona en cuestión grasa propia, o según el caso, en algunos pacientes se recomienda el ácido hialurónico, para recuperar el aspecto voluminoso, y mejorar la estética de la zona.

 

 

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Laparoscopía.

 

Es un procedimiento ventajoso que permite diagnosticar o tratar una enfermedad, quirúrgicamente, dentro de la cavidad abdominal, a través de pequeñas incisiones, realizadas por trocares que no sobrepasan los 11mm de diámetros, por donde se aborda la cavidad abdominal. Por uno de ellos se introduce un sistema óptico de videocámara y por los otros los instrumentos para que el especialista pueda disecar, cortar, cauterizar y suturar. Es decir, son las manos del cirujano.

 

“La cirugía laparoscópica es la técnica más utilizada en la actualidad para llevar a cabo casi todas las intervenciones quirúrgicas.

 

En el área ginecológica, histerectomías, ligadura de Trompas uterinas, lesiones del complejo tubo-ovárico y hasta enfermedades neoplásicas, donde es necesaria la disección de los ganglios linfáticos, se pueden realizar a través de este procedimiento.
Tiene indudables ventajas  demostradas a lo largo de 25 años, como son la disminución importante del dolor postoperatorio debido a la ausencia de grandes incisiones; reducción del trauma a los tejidos sanos y de  la respuesta inflamatoria asociada siempre a la cirugía; además acorta el periodo postoperatorio y la estadía en el centro hospitalario

 

Mayor estética.

 

Como ya habíamos dicho, uno de los propósitos iniciales de los procedimientos laparoscópicos era reducir las complicaciones relacionadas con el trauma quirúrgico, manteniendo el mismo nivel de seguridad que en la cirugía abierta. El avance tecnológico de esta área se ha enfocado hacia el desarrollo de estrategias cada vez menos invasivas y en consecuencia, con mejores resultados estéticos, desde la disminución de las incisiones quirúrgicas, hasta la cirugía laparoscópica sin cicatrices.

 

Bajo esta misma filosofía aparece la cirugía laparoscopica por una sola incisión, que permite el paso de varios instrumentos a través del mismo sitio quirúrgico en la pared abdominal, (SILS, en inglés, Single Incisión Laparoscopy Surgery) como la cicatriz umbilical (OPUS, en inglés, One Port Umbilical Surgery), para la cual se utilizan dispositivos especiales multicanales de un solo trocar, que se introduce por la cicatriz umbilical. Esta técnica es de uso muy difundido en la actualidad, con mayores beneficios que la laparoscopia convencional, excelentes resultados estéticos y muchas cirugías  invisibles, demostrados en cirugía gastrointestinal, que incluye procedimientos como apendicetomías, colecistectomías, y colectomias; en laparoscopia ginecológica sus beneficios se han demostrado  en procedimientos de moderada dificultad como histerectomías y salpingooforectomías.

 

Puerto único.

 

La modalidad laparoscópica de puerto único, o single port, disminuye la agresión quirúrgica, ya que reduce a un único orificio de entrada y salida el lugar de abordaje para los cirujanos. El ombligo es el orificio perfecto para introducir óptica, disector y bisturí sin necesidad de realizar más incisiones en el abdomen. Las ventajas adicionales de esta técnica sobre la laparoscopia tradicional, son una disminución potencial del dolor postoperatorio, un menor trauma de la pared abdominal y un mejor resultado estético, además de poder evitar posibles complicaciones asociadas a los trocares adicionales, como la hemorragia de pared, el sangrado por lesión de vasos epigástricos o las hernias incisionales. Es un procedimiento que demanda mayor destreza y experiencia del cirujano; adicionalmente podría ser más costoso debido al requerimiento de instrumental más sofisticado, pero todo ello pierde importancia con los beneficios derivados del menor grado de invasión a la cavidad abdominal.
Las ventajas de la cirugía laparoscópica frente a la cirugía abierta, han sido prueba de que, a menor tamaño de la incisión, menor posibilidad de complicación. Por lo tanto, a menor número de incisiones, igualmente serán sus complicaciones. El resultado estético obtenido hace imperceptible las cicatrices, por lo que se ha denominado como “cirugía invisible”.  Además de minimizar el dolor, éste ha sido uno de los objetivos deseados en la historia de la cirugía: lograr una “cirugía sin huellas”.

 

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Miomectomía.

 

¿Qué es la miomectomía?


La miomectomía es la intervención quirúrgica mediante la cual se extirpan los miomas uterinos, también denominados fibroleiomiomas, leiomiomas, miofibromas o fibroides.
La miomectomía deja el útero intacto y por lo tanto es el tratamiento preferido para eliminar los miomas en la mujer que busca tener hijos. La capacidad de lograr el embarazo aumenta con la miomectomía, pero no está garantizada. En función del tamaño y la ubicación de las incisiones, cabe la posibilidad también de que después de una miomectomía se necesite una cesárea para el parto. 


¿Qué son los miomas uterinos?


El mioma uterino es una tumoración del útero que casi siempre es benigna y puede desarrollarse dentro de la cavidad uterina (donde tiene lugar el embarazo), en el interior de la pared muscular del útero o en la superficie externa del órgano. 
Entre el 30% y el 40% de las mujeres tienen miomas. La mayoría no producen síntomas y las pacientes ni siquiera son conscientes de que los tienen, así que no requieren tratamiento. En algunas mujeres provocan hemorragias, dolor abdominal, presión y subfertilidad y éstos son los casos que pueden abordarse quirúrgicamente con la miomectomía. Existen distintas modalidades de acceso: miomectomía abdominal, miomectomía histeroscópica y miomectomía laparoscópica. 


Síntomas de los miomas
Los síntomas de los miomas son:

  • Hemorragias profusas durante la menstruación
  • Menstruaciones dolorosas
  • Pérdidas de sangre durante todo el mes
  • Anemia (carencia de glóbulos rojos)
  • Dolor de vientre y de espalda
  • Estreñimiento y aumento de la producción de orina
  • Subfertilidad y abortos espontáneos

Diagnóstico de los miomas uterinos
La mayoría de los miomas se diagnostican con una ecografía vaginal. Si el mioma se encuentra cerca de la cavidad uterina o se proyecta hacia su interior, normalmente se solicita una histerosalpingografía o una sonohisterografía para obtener una imagen más clara de su disposición en el útero. 


¿En qué consiste la miomectomía y cómo es el posoperatorio? 

 

La miomectomía como tratamiento
En lo que concierne al tratamiento de la fertilidad y la evolución del embarazo, si los miomas son pequeños y no se proyectan hacia el interior de la matriz, o si no producen molestias, se pueden dejar sin tratar. En cambio, si los miomas afectan a la fecundidad, conviene extirparlos mediante una intervención denominada miomectomía.

 

Miomectomía abdominal
La miomectomía abdominal es una intervención quirúrgica en la cual se extirpan los miomas a través de una incisión practicada en el abdomen, normalmente en sentido horizontal (paralela a la cintura). La operación requiere de 2 a 3 días de hospitalización. 


En la miomectomía abdominal se extirpan todos los miomas observables y se reconstruye el útero. Es frecuente asimismo teñir el cuello uterino con azul de metileno para verificar que las trompas son permeables antes de proceder a la miomectomía. 

 

Riesgos de la miomectomía abdominal
La miomectomía abdominal comporta algunos riesgos, a saber:
1. Hemorragias
2. Infecciones
3. Lesiones en otros órganos internos
4. Posibilidad de tener que proceder a una histerectomía (menos del 1% de las veces)
Conviene consultar al médico o a la enfermera si después de la operación la paciente tiene fiebre o dolor abdominal, o si se infecta la incisión quirúrgica.

 

Convalecencia tras una miomectomía abdominal
La mayoría de las pacientes regresan al trabajo al cabo de 4 semanas, aunque la recuperación completa puede tardar 6 semanas.
En ocasiones se administra leuprorelina (Lupron®) o cetrorelix (Cetrotide®) unos días antes, medicamentos que sirven para reforzar las células sanguíneas, en preparación de la intervención, y reducen los miomas, facilitando su resección.

 

Miomectomía histeroscópica
La miomectomía también puede realizarse con acceso histeroscópico; la miomectomía histeroscópica se practica en el ámbito ambulatorio y sirve para eliminar miomas pequeños de la cavidad uterina (submucosos).
Los miomas que se proyectan en más de un 50% pueden extirparse a través del cérvix con un resectoscopio, un histeroscopio provisto de un asa cortante que se hace pasar por el histeroscopio hasta el interior del útero y que sirve para eliminar de raíz el mioma de la pared uterina, mediante energía eléctrica de alta frecuencia que coagula o corta el tejido.

 

Convalecencia tras la miomectomía histeroscópica
La intervención tiene lugar en el quirófano del hospital o en una clínica quirúrgica con anestesia local o general. Como es de carácter ambulatorio, la paciente recibe el alta el mismo día y lo normal es que vuelva al trabajo el día siguiente. 
Conviene que consulte al médico o la enfermera en caso de fiebre o dolor abdominal después de la miomectomía histeroscópica.

 

Miomectomía laparoscópica
La cirugía laparoscópica es la que se realiza a través de pequeñas incisiones externas y se sirve de una cámara de fibra óptica para orientar al cirujano por el interior del cuerpo. Es habitual en intervenciones ginecológicas.

Los miomas adheridos a la parte externa del útero por un tallo (miomas pedunculados) o los miomas superficiales que se ubican cerca de la superficie externa (miomas subserosos) son los más fáciles de extirpar mediante laparoscopia. En cambio, los que crecen dentro de la pared uterina (miomas submucosos) son más difíciles de eliminar mediante laparoscopia y es más habitual que se proceda a la miomectomía con acceso abdominal.

 

 

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Qué empacar para llevar al hospital.

 

Para mamá:

Pijama confortable, preferible con botones

Sujetador para lactancia
Toallas nocturnas extra largas, preferible pañales tipo Pull-Ups para adulto
Pantuflas cómodas y medias
Crema hidratante, shampoo y acondicionador, desodorante, pasta y cepillo de dientes, peine de cabello
Mudada de salida cómoda
Cédula de identidad
Carnet de seguro privado (no CCSS)
Tarjeta crédito o efectivo para gastos hospitalarios y/o honorarios pendientes

 

Para bebé:
Pijamas
Mudada salida
Pañales
Toallas húmedas
Crema protectora para la pañalitis
Cobija y/o frazada
Porta bebé para automóvil

 

Para papá:
Ropa cómoda y abrigada
Frazada o suéter cómoda
Ropa de cambio
Presupuesto para meriendas y/o comidas
Cédula identidad

 

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2016. Medicina Ginecológica Materno Fetal. Dr. Ronald Salazar.
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